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19.10.10

incienso

-sirve para limpiar- me dijeron.
estuvo en el portalápices por más de un mes.
pasó tiempo y puse marcos nuevos en la pared. saqué el collage del pasillo. ya había pasado mucho tiempo desde que lo había colgado, tres años, ponele, y a veces hay que renovar, rehacer.
hoy saqué el collage y prendí el sahumerio y, dada la distribución y la magnitud de mi departamento, el humo se desprendió y viajó rápido por los ambientes, bañándolos a todos con un olor intenso, casi desagradable.
a veces limpiar es un acto sucio. es sacar las cosas que estaban escondidas para poder respirar mejor. los angloparlantes tienen la expresión "stirring up shit" (revolver mierda, llevar mierda a la superficie) para referirse a las cosas malas del pasado que se traen a colación. limpiar a veces asfixia, tanto por el poder de los desinfectantes como por las sorpresas en putrefacción que pueden aparecer en un estante polvoriento. y en las manos siempre quedan los rastros de todo lo que se acomodó, reordenó o tiró a la basura. y en la piel, en el pelo, en la cara.
apagué el sahumerio en una de las macetas para que me durara las tres veces que me habían dicho que tenía que llevar a cabo el procedimiento de limpieza. ordené unos libros y unos discos y me fui a cursar, después a boulder.
cuando llegué a casa ya era de noche. miré la pared con los marcos nuevos. fui al dormitorio y atravesé el pasillo totalmente blanco. qué lindo, me dije. limpio.
me preparé la cena y me senté a comer. enfrente mío estaba el atril. atrás sonaba el equipo de música. el olor del sahumerio ya no se sentía, pero noté que había cumplido su función de limpieza porque el living había perdido todas las propiedades que había ido adquiriendo en los últimos meses, que, por supuesto, en mi memoria se volvieron tan potentes como el incienso, y muchísimo más valiosas que un cuarto limpio y vacío.

26.3.10

la barba del diablo

le llegó la crisis y la cambió. a la otra la tenía en la mira, fue un paso seguro.
giró la ruedita que hacía que el rollo se comiera el último negativo compartido, la última película con un no rotundo impreso en cada foto y él pensaba por qué estaba haciendo eso, por qué dejaba que el rollo se comiera la cinta en vez de dejarla velar y dejar que las últimas impresiones del pasado fueran una mancha blanca atrás de otra. la ruedita se trabó. abrió el compartimiento, sacó el cilindro sólido. no había vuelta atrás.
está bien, él tenía derecho a elegir. justamente por eso no había ningún papel, o también tal vez por la confianza de no necesitarlo, pero en fin, cada uno podía tomar decisiones. él sabía lo que hacía. él asumía la responsabilidad. además, si volvían, los dos sabían que no iba a ser lo mismo. él había dicho cosas irreversibles, casi mentiras, pero no por eso ella no las había creído. ya está. la cuestión era cortar con el asunto de raíz, y a él le había salido perfecto.
se encerró en el laboratorio, empezó el proceso de revelado con el cuidado de una autopsia. palpó los instrumentos en la oscuridad, peinó la película en la espiral y casi la recostó en el tambor. echó el revelador y agitó el envase. adentro ya se estaría dibujando su silueta en el relieve de nitrato. pensó en dejar que el químico se comiera toda la película, pero su reloj interno ya sabía cuándo interrumpir el paso, y cambió un químico por otro. esperó, drenó el líquido, puso otro. esperó, enjuagó, y recién entonces encendió la luz. a medida que lavaba el negativo iba mirando las imágenes. sos mi musa, le había dicho una vez. mi musa, mi maga de manos mínimas. siempre había una foto de sus manos. esta vez era la número 37, la yapa, como le decían. tenía el borde recortado, como si se hubiera comido las uñas.
ya no podía volver atrás. ya no iba a poder desovillar el negativo y volver a enroscarlo pensando sólo en las fotos con cada vuelta de la ruedita. ella estaba en cada rollo, y sin ella le iba a ser imposible reproducir el amor del revelado. colgó el negativo y salió del laboratorio. miró las paredes de su casa, repletas de estantes y cajoneras repletos de negativos, rollos, botellas, accesorios de cámaras. miró las pilas de álbumes de fotos acumulados en cajas con nombres y fechas. entonces se dio cuenta. era hora de pasar a la digital.

22.2.10

¡al fin!


me parece que este fin de semana voy al cine..

12.10.09

el remotísimo control

eran un montón sentados en esas mesas gigantes hechas de caballetes y tablones. ocupaban gran parte de la calle, la habían cortado para celebrar, o tal vez porque la estaban reparando y de paso aprovecharon para juntarse todos y comer algo rico.
en eso apareció un tipo en un balcón del edificio de al lado. era viejo, con camiseta de viejo y cara arrugadísima. sostenía una tele chiquita, la zarandeaba y la imagen de adentro se movía de un lado a otro. la imagen era un presentador, uno de esos señores de noticieros con traje y corbata y un fondo montado mediante pantalla azul. el viejo hizo puntería y tiró la tele, que pasó por arriba de la gente y cayó justo adentro de un pozo de la construcción. el cable siguió el mismo recorrido a medida que la imagen de adentro se iba perdiendo, y el humo y las chispas del pozo se sumaron a la celebración de la gente, que aplaudió el gesto del viejo, su valor y su fuerza. fue un gran momento. era como si todos hubieran ganado un poco, y después, cuando la mujer del viejo, maquillada y envuelta en una bata, bajó a buscar el premio, fue como si todos hubieran perdido mucho, porque el viejo había ganado el concurso del canal de noticieros, que consistía en animarse a deshacerse de la televisión propia de manera espectacular para ganarse un plasma 32 pulgadas, ese que le estaban entregando a la mujer en planta baja, ese que ahora ella acariciaba y miraba con cariño, con la boca fruncida y los ojitos brillosos.

(importado con modificaciones inevitables del reino de oniria)

10.10.09

el día del huracán

empieza la tormenta con toda la fuerza. lo notamos todos los que estamos en buenos aires y alrededores y todos los que están viendo el partido. llamó lala para cancelar los planes de salida que estaba a punto de cancelarle.
qué hago, no me concentro. no puedo estudiar, así que pongo las papas a hervir y abro la ventana de la cocina para que salga el vapor, y de la ventana de la cocina entran un par de bichitos de humedad para quienes la lluvia fue demasiado. pasen, son bienvenidos, séquense las múltiples patas en el repasador y pasen. también entran algunas mosquitas y mosquitos sacudiendo las alas como si fueran paraguas. llueve mucho afuera. no está para andar esquivando gotas por ahí.
las papas empiezan a hervir y el burbujeo del agua se suma al repiqueteo del agua, y escucho otro repiqueteo, como de uñas, que viene de la ventana del living. afuera, entre lo que quedó de mis plantas, una familia de murciélagos me sonríe. los dejo pasar. vamos, pasen rápido que se me salpican los apuntes, y pasan y se cuelgan del caño de gas, sus pies como broches sosteniendo ropa mojada. vuelvo a la cocina. acá ya hay una conglomeración de tijeretas, bichos bolita, moscas en varias de sus variaciones, polillas con pupas a cuestas, arañas con múltiples patas de longitudes múltiples, grillos, escarabajitos, en fin, toda una muestra de artrópodos. pienso en cerrar la ventana, pero cuando me acerco veo que una hilera de hormigas está buscando refugio en las alturas y no puedo decirles que no. hasta dejo pasar a las cucas, que ni bien entran enfilan rápido a los rincones más oscuros.
saco las papas del fuego, las cuelo y hago un buen puré con nuez moscada. lo tiro en el piso para que todos puedan comer un poquito y todos lo rodeamos y el puré se convierte en el sol o un planeta de gran fuerza gravitatoria o algo así y nos vamos alimentando del planeta o del sol y la energía de los hidratos de carbono pápicos nos va llenando de satisfacción y calorcito. después hacemos la sobremesa con café y terrones de azúcar y nos vamos todos a dormir que se hace tarde, pero se quedan las cucas, que cuando apago la luz salen y limpian los restos de comida del piso.

31.5.09

fantazy namber uan

tus labios de astro
de mira mirilla voyeur
brillan con baba de besos
y viajo con ellos
emprendiendo el tour
tu pelo, tus pieles
tus manos con miles de dedos
paseo
al ritmo
redoble de doble deseo
la ración de rastros de anoche
se agota al mediodía
sonriendo a las ristras de dientes
que duelen en la carne mía

16.4.09

el diálogo del final

- ¿dónde vivís?
- vos sabés adónde vivo-, respondió, y apuntó a la sien de él con un dedo. -vivo acá.
- ja. no, dale, en serio. ¿dónde vivís?
- donde quieras. ¿dónde creés?
- creo que acá- y se señaló el pecho y se sintió un idiota por haber entrado en su juego, por haber hecho esa movida errada.
- bueno- dijo flor -vivo ahí. ¿contento?
- no. falta algo.
- y, sí. falto yo, la de verdad.
- pero hacés trampa; siempre das vuelta las cosas y nunca sé nada de vos y terminás consumiéndome.
flor alzó las cejas.
- ¿consumiéndote? vos sos el que elige vaciarse cada vez que nos vemos, el que tiene la necesidad de decir a cada momento cómo se siente, qué hizo en el día, qué va a hacer mañana. yo sólo lo recibo, pero tené en cuenta que nunca te lo pedí.
- ¿es que no ves? eso es lo que está mal.
- eso está mal porque creés que vivo ahí, en tu pecho, cuando en realidad estoy en otra parte. no sabés nada de mí y creés que sí porque desde que nos conocimos me tenías totalmente inventada, y no pienso adaptarme al papel de princesita punk que me armaste.

hubo un silencio. flor pensó que "princesita punk" había sonado estúpido. muy estúpido. si oliver mantenía la seriedad solemne que lo caracterizaba, la tensión iba a poder continuar en vez que cortarse con una carcajada mutua. pero oliver no hablaba y flor no quería abrir la boca para no reírse y lastimar al pobre muchacho que tenía enfrente. ella también lo había inventado bastante, pero más bien a la inversa. donde él la había adornado con el más mínimo detalle, ella le había marcado un halo de misterio que se había deshecho a la primera conversación. ya no le causaba gracia el diálogo. quería irse corriendo sin decir nada más, correr a su casa y encerrarse en su cuarto y salir sólo cuando su vieja la llamara para almorzar al día siguiente. pero había algo que no la dejaba ir sin despedirse.
- me voy
- bueno. ahí te abro- dijo él, y fue a buscar las llaves. ella fue hasta la puerta y lo esperó unos segundos. cuando llegó, tomo aliento y probó lo que tenía ensayado:
- oliver.. los dos sabemos que no nos vamos a ver más, ¿no?
- sí, lo sospechaba.
- igual quiero que sepas que el que inventaste fue mi papel preferido.
lo abrazó y se abrazaron y flor se fue caminando rápido, con las manos en los bolsillos.

sí, pensó oliver. también había sido su papel preferido. cerró la puerta y prendió un cigarrillo y formó circulitos con el humo. formar circulitos siempre le servía para formar historias. ya había agotado la del chico sensible de padres irresponsables. y había aprendido que la próxima tendría que ser más sutil, dejar que las cosas fluyan con cierta naturalidad antes de mostrarse del todo. es que le causaban tanto orgullo sus personajes. eso sí, lo había decepcionado un poco la transparencia de su co-protagonista en la última escena.

28.3.09

Nuevísimo Refugio para Desertores de Estudios Terciarios y Universitarios (versión 2.0, con juan)

Fundado en las bases de la más fuerte voluntad cero, el Refugio para Desertores Estudiantiles brinda su apoyo y protección a aquellas personas que no encuentran gusto ni satisfacción en el emprendimiento y finalización de los estudios académicos.
El Refugio es la respuesta al mayor temor de quienes ya saben que lo que estudian provoca más aplomo que alegría, y que su incierto futuro es aún más incierto dada la incipiente certeza de que la probable profesión a ejercer sólo hará de ellos todo lo que no desean ser.
Nuestra propuesta es que los Desertores pasen una temporada o el resto de sus días en nuestro Campus de Recreación Regenerativa, en las afueras de la ciudad de Gaiman, y descubran realmente qué es lo que les causa placer en la vida. Nada de tests de orientación vocacional, nada de terapia en grupo, simplemente un amplio espacio de esparcimiento con todas las herramientas al alcance para que cada uno note por su cuenta en qué área se siente más cómodo y capaz.
El Campus cuenta con diversas Salas Multitudinarias Multidisciplinarias para que los Desertores interactúen y desempeñen actividades tales como música, pintura, carpintería, relajación, danzas, debates, teatro, etc. A su vez, quienes precisen un tiempo de reflexión aislada podrán permitirse un periodo en las Salas de Reclusión, especialmente equipadas para que una sola persona pueda permanecer en ellas por un tiempo límite de treinta días sin contacto con otras personas. Para los que precisen aire libre, los exteriores del Campus son la mejor opción, ya que incluye playones para actividades deportivas así como extensiones de tierra apta para horticultura y demás interacciones con los vegetales. El Campus también posee una biblioteca con cantidad indeterminada y en aumento de bibliografía para consultar y encontrar posibles vocaciones, y otro número inconcebible de literatura para distenderse y, quién sabe, quizás también encontrar posibles vocaciones.
Cabe destacar que los organizadores del Refugio para Desertores Estudiantiles bajo ninguna circunstancia pretenderán presionar o influir en las decisiones que quieran tomar los Desertores en sí. Creemos nosotros que cualquier tipo de comentario con connotaciones de adulto realizado que se haga, tendrá como efecto la más contraproducente frustración por parte de los Refugiados.
El Refugio para Desertores Estudiantiles funciona como soporte en caso de que los ya no estudiantes sientan temor de volver a casa con las supuestas malas noticias. Se notificará a los padres o tutores de la decisión tomada, pero no se admitirá contacto con la Persona Refugiada más que por vía postal.

El refugio caminará hacia el autoabastecimiento y la sustentabilidad sin generar ningún desperdicio, es decir, no existirá la basura en este lugar. Nos organizaremos mediante asambleas para decidir de qué manera nos ocuparemos del mantenimiento del edén.

¿No sabés qué carajo hacer de tu vida? ¡Unite al Refugio! Viento, paz, y un buen tiempo solo.

El Refugio para Desertores de Estudios Terciarios y Universitarios se encuentra en vías de desarrollo en el Valle de Gaiman gracias al soporte intelectual de Juan Sebastián Viñas, Facundo Kriger, María Florencia Álvarez y Julia Frumento. Notificaremos en breve cualquier posible evolución al paso tangible de esta empresa. Gracias por su atención.

25.3.09

no tengo escrúpulos. no tengo esa moral.
si hay una carta la agarro y la leo, sin importar el destinatario. entro al edificio, agarro el montoncito y barajo las cuentas hasta que aparece un sobre manuscrito, un remitente que no es empresa, una estampilla de verdad. miro a qué departamento corresponde, la meto debajo de la axila y dejo el manojo restante bien apilado en la mesa de correo. después subo las escaleras y llego a casa y caliento agua en la pava y abro el sobre. cuando el café está listo saco las hojas y leo.
no tengo escrúpulos. no tengo culpa.

20.3.09

las palabras que juntas van tan bien

no hay sillas para sentarse, hay una cama que ofrece espacio sólo para uno y hay una ventana que da a ristras de balcones y ventanas del edificio de enfrente. se requiere un poco de paciencia y otro poco de cobardía para asimilar con calma todo este cubículo. me voy porque a la mañana siguiente tiene que trabajar. guardo la cajita de fósforos para no encender su simpatía por la combustión. no voy a querer quedarme, no hay mucho que decir. la parada de colectivo está en el parque, que de noche es mucho más lindo por las luces amarillas y blancas que se mezclan. parece que me fui hace tanto. pero las luces siguen iguales y el sol no asoma y todavía hay gente por la calle.
no va a verme de nuevo. hace planes para nadie, es evidente porque le encanta mostrarlo. expone su fracaso con tal pasión que no queda más que aplaudir de pie antes del abrazo de despedida. llega el colectivo y saco la cajita de fósforos en vez que el monedero. la dejo en una mano mientras hago malabares con la otra y pido un boleto más barato que el que me corresponde. hay asientos para elegir, me voy al doble de atrás de la puerta de bajada. sacudo la cajita para marcar el ritmo de la canción que dice que estoy arreglando un agujero por donde entra la lluvia e impide que mi mente divague y me doy cuenta de que los fósforos ya no están ahí.

26.2.09

each pray'r accepted, and each wish resign'd

- ¿y eso?
-mi pasado.

lo tocó con un dedo. sintió sus relieves.

- debe haber sido un pasado importante.
- ES un pasado importante. sino no estaría ahí.

los dos se quedaron mirándolo sin decir nada. era un pasado grande, quizá también un gran pasado.

- ¿es de hace mucho?
- un año, dos.
- ¿no se borra?
- no se borró todavía. miralo, parece que va a seguir así un buen rato.
- pero a veces parece que duran y de golpe se esfuman. una vez tuve un pasado.
- ¿y se borró?
- yo lo borré. ya casi no queda nada, mirá.

miraron los restos. era como ver algo en el agua. como ver algo que se degrada si entra en contacto con el agua, en el agua.

- todavía lo tenés. debe haber sido un gran pasado.
- de hecho, no.
- si tanto lo querés borrar, debe haber sido un gran pasado. las grandes cosas siempre tienen esa importancia a la inversa.
- no, sólo lo quiero borrar. no lo quiero más y punto, tuve suficiente de eso.
- seguro que a la noche antes de irte a dormir le arrancás las cascaritas. seguro que lo mirás antes de bañarte, antes de salir de tu casa. seguro que te lo guardás en el bolsillo y lo sacás en el cine para ver las películas. vos sos de los que desempolvan las cosas y les sacan brillo. tu pasado no está así porque lo quisiste borrar, está así de tanto pulirlo.

los cuatro flotaban en silencio. algo había empezado a sangrar.

- ¿me hacés el favor de hacer algo con tu pasado? tiene problemas de coagulación.
- en realidad sólo cuando lo sacuden. sos una bestia, no podés tratarlo así.
- me dijiste que era un pasado inútil.
- no, te dije que no era un gran pasado. tenés un problema con meter adjetivos distintos en bolsas iguales.
- no es verdad. pero ponele al menos un algodón, dale..
- no te metas con mi pasado. además no puedo hacer nada. sólo para solo, cuando nadie lo mira. no lo mires.
- vos tampoco entonces. vos sos el que siempre lo mira y cuida y abraza. tendrías que dejarlo solo.
- mirá quién habla, pasado con relieve.

y después se rieron y se guardaron a sí mismos en sus bolsillos, y los pasados, pasados de rosca, se perdieron en un accidente geográfico de tierras rojas y húmedas y hojas de árboles y de papel y montañas con relieves grandes, grandes relieves.

22.10.08

psicología de la traducción

sostenía el lápiz entre mis dedos; había interrumpido el dibujo para sumarme al debate. "peroperopero", decía, "sino una nota al pie", y una nota al pie quiere decir problema que el traductor no pudo solucionar, o a lo sumo subestimación del lector. entonces "entonces mantenerse fiel a la forma", pero la estructura queda tan desnaturalizada que apenas se entiende de qué se trata. y queda todo desvirtuado, pensé. "también traducido queda desvirtuado, tergiversado, nunca va a ser lo mismo". y, no.
-julia, tenés que asumir la pérdida-, dijo la profesora, y el lápiz se me cayó, hizo ruido a mina quebrada y rodó por el espacio de entre los bancos hasta enfrentarme, la punta mocha señalándome con autoridad, con sarcasmo, con ausencia.

11.10.08

seiver siti I

¿se habrá ido érica?
de vez en cuando me la encontraba en el colectivo, camino a casa.
la primera vez el único asiento que había libre era el de al lado mío. ahí se instaló después de saludarme, y quizás por cortesía, porque era mi vecina, decidí sacarme los auriculares y estar atenta a cualquier comentario forzado que hay entre apenas conocidos en situaciones en las que es inevitable estar cerca. es mucho más fácil en casos como el ascensor, pero justo mi edificio no tiene, y justo nos veníamos a encontrar en un colectivo, camino a casa.
la pregunta fácil era de dónde venía. y del trabajo, me dijo. de la facultad, respondí a su retruque. que qué estudio, que traducción literaria, que qué linda la literatura.
y ahí empezó todo.
ella había comido arroz por meses para comprarse los libros de cortázar. los tenía todos, los amaba a todos, y el camino a casa en colectivo se hizo muy cómodo al lado de una vecina que apenas conocía, que tenía un tatuaje cerca del pecho que era una cruz extraña, y por un momento temí que hubiera tenido un pasado skinhead (bonehead), hasta que se me fue el miedo cuando me contó que por su abuela, casi su madre. y sonreí.
le presté un libro de fresán, lo empezó, y cuando nos cruzábamos en el pasillo o en el colectivo le preguntaba cómo iba. e iba bien y le encantaba y un día me dijo que con tanto trabajo y con la nena para cuidar lo había tenido que dejar. y lo había empezado su pareja y le había gustado mucho y lo estaba leyendo.
hoy su pareja me devolvió el libro. cuando fede me lo regaló estaba nuevito, entero. hoy tenía la tapa un poco doblada, las hojas un tanto retorcidas. simulé mi angustia y dije que le prestaría otro, pero ahora lo estoy pensando mejor.

acá en el edificio se huele lo que los otros cocinan, los desodorantes que usan, se oyen los programas que ven, los comentarios que hacen, los gritos que exhalan, los vómitos que lanzan.
hoy en planta baja se come churrasco. alguien en el segundo "e" se puso un perfume que no es del todo agradable. el nenito tomás recibió otro reto de su madre, otra amenaza de "te voy a pegar" de su abuela. a la madrugada la pareja de érica vomitó un par de veces, o tosió con mucha flema, ya no lo distingo.

hace tiempo que no escucho nada de érica.

27.9.08

reseña de batman + el hombre que ríe + sesión de dibujo de los viernes

había dejado la tinta china en la mesa. al lado, el dibujo en lápiz. ya había destapado el plumín, todo estaba en su lugar menos mis manos, que si bien no tomaron vida propia hicieron lo que quisieron y una fue para la izquierda, flotando en el aire, y la otra arremetió de lleno contra el tintero. entonces tomé vida propia y empecé a decir no, nononononono NOO y agarré mis manos y me las llevé a la cara, a la cabeza, me levanté y corrí a buscar el trapito amarillo. antes lo mojé y fue un error, porque cuando lo puse sobre la mancha, que goteaba hasta el piso, todo se convirtió en una sombra más grande todavía. la mesa perdió su esquina, se mezcló con la profundidad del piso donde ya había un agujero que podría haber llegado al sótano si tuviera uno. era como en esa escena de alien donde la sangre ácida va agujereando cada piso de la nave. el trapo también se hizo sombra, lo poco que quedaba de color era más verde que amarillo y, con el temor de quedarme con algo sombrío en la mano, corrí a lavarlo. torpe, torpe torpe torpeee, abrí la canilla y la pileta se hizo sombras con agujeritos de gotas a los costados. fui y volví y la mancha se agrandaba, era the blob, era una invasión de los exterminadores de planos y profundidades, pero después de un quinto contraataque pude revertir la situación. la mesa estaba apenas veteada de tinta, el piso tenía una marca, pero de agua apenas gris. listo, me dije. medio frasquito perdido, quizás fue una señal de que no era momento de pisar el lápiz. guardé el dibujo y le di una última mirada a la mesa, ahora impecable. le presté atención a la pata recuperada, blanca y definida. todo bajo control, pensé, y miré el borde de la base. ahí flotaba, en la madera sin barnizar, una mueca negra, indeleble, una boca de risa histérica de tinta china, fauces famélicas que se abrieron deformes como las mandíbulas de las serpientes y absorbieron todo hechas un agujero negro en el borde de la mesa.

18.9.08

la venganza de cara mocha

antes estaba y ahora no está pero está. antes estaba y estaba muy bien, muy presente, llaves en mano y cigarrillo en boca. podía pasar al revés, y todo se volvía un poco confuso, pero podía suceder, porque qué esperar de alguien que está y que no está, que decide cuándo basta y así actúa y se aleja. me había prestado un libro de tapa dura y me había dicho que lo cuidara, y lo cuidé, y un día llamé para juntarnos, me pidió que le llevara el libro y después de ese día no nos vimos más. premeditado a más no poder, hasta yo lo sabía, pero cómo parar a alguien que sabe qué no quiere.

después me pidió perdón y volvió a sonreír y todo estaba bien. a los conejos de fuego el año de la rata les pega duro, aparecen y desaparecen cosas que no son opuestas y por eso arden y se acumulan como si fueran arena adentro de las zapatillas mientras se cruza un médano. el desierto que me dejó es indescriptible, frío y seco, la tierra parece hielo y me siento la yerma de garcía lorca. pero después de todo es sePtiembre, y las pequeñas incomodidades que nos acostumbramos a atajar al final son algo así como anécdotas para contar en un viaje en colectivo o antes de empezar una clase o en una llamada telefónica. como la luz cortada. o como el agua cortada. o como internet que no funciona, las líneas de colectivos que están de paro, las mezclas de fotocopias, los golpes de arreglos de caños en la pared, las bolsas rotas en la calle, la descoordinación en los cruces de miradas, los platos acumulándose en la pileta como arena adentro de las zapatillas mientras se cruza un médano, los pantalones rotos, los olvidos en casa, los olvidos en general.

además, me volvió a llamar. hablaba con confianza y al mismo tiempo bufaba, como si algo pudiera aumentar todavía más la incomodidad de la situación. me dijo que estaba haciendo zapping y que iba a haber paro de colectiveros y le dije que gracias por avisar así no perdía tiempo en la parada y tomaba el subte. me invitó a su casa, pero yo justo tenía que hacer cosas y le dije que tenía cosas que hacer, y es muy probable que lo haya tomado mal porque después de ese momento bufó más que hablar y de despidió sin decir que nos veíamos otro día y después de que dije chau escuché el click de fin de llamada y me sentí aplastada como un cúmulo de arena en las zapatillas mientras se cruza un médano. pero qué le iba a hacer, seguía siendo septiembre y lo sería por una semana más; nada iba a salir bien hasta que terminara. mes de enfermedades, mes de exámenes e insistencias, los conejos de fuego tenemos que aprender a lidiar con los pequeños percances cotidianos y deshacernos de la parafernalia trágica que atesoramos en un cajón como los más secretos instrumentos para sadomasoquismo.

por eso preparo un té de manzana, canela y miel y dejo que el agua hierva por un rato y espero a que se enfríe el té en la taza mientras el reloj me dice trece cuarenta y seis y guillermo me habla del tiempo, la inmortalidad con sus dos formas de alcanzarla y el amor, todo en un par de sonetos, y todo y mucho más, tanto que es como si fuera arena en una zapatilla, en un reloj, en un médano, entonces agarro puñados de arena y me los meto en la boca y los mastico hasta que crujen entre los dientes y crujen los dientes; me lleno la boca como un hámster y hasta respiro arena que hace picar toda la nariz y toda la garganta por donde ya pasa el barro de arena y baba que logré armar y siento el trayecto digestivo y pienso en los millones de granos de arena haciendo un peregrinaje, un paseo por el parque de diversiones más húmedo y ácido que jamás visitaron y suena el teléfono. atiendo y ya sé quién es, me habla y no puedo responder más que unas toses atragantadas y un hilo de voz de bob dylan envejecido, entonces me putea, me dice que nunca nada va a funcionar y que prefiere dejar las cosas como están porque conmigo no se puede hablar, y si bien trato de interrumpir su monólogo, sólo hago ruidos de caballo asfixiándose que al parecer no preocupan, sino más bien indignan, y los puteos aumentan y me dice una frase terminante típica de clímax-desenlace que ya sé que tenía pensada desde antes de llamar y corta. dejo el teléfono y como otro puñado de arena. otro percance para contar como anécdota, me digo. muy presente, por siempre, porque le encanta, como cuando te sacás las zapatillas en buenos aires y salen miguitas de arena del médano que cruzaste en la patagonía.

23.7.08

similies, sí

como en ese cuento de poe donde un amigo hacía que el otro se encerrara vivo en una cueva, o uno lo encerraba al otro con una pared y ponía el último ladrillo en la bodega bajo tierra y escuchaba los gritos del otro, o el uno y el otro se traicionaban y uno terminaba perdiendo más, o a uno lo desmayaban, lo timaban según algunas traducciones viejas, el uno y el otro casi como enemistados.


o
un corazón delator coraza que va armándose paredes de arcilla y cemento mal armado

o un cuento de dahl donde el bueno siempre consigue venganza
y el giro al final es excelente
un poco predecible
pero la tensión
y la sonrisita de lo último

la landlady
con su tecito de almendras
su té de almendras amargas de veneno
cyanide
chica cianuro
cianuro almond-like smell
smells like teen almond, like
like sour tea's gone sour
gone sour
gone sur
big, big sur

13.6.08

viernes exceso de café

at the end of the longest line, that's where i will always be.
pero hoy, hoy pegué un salto de ésos de perro de circo que muy pocos podrían superar. el premio fue un caramelo de frutilla con forma de gajo de naranja, y soy de esas personas que después de un rato no pueden evitar morder el caramelo y que se quede todo pegado en los dientes, así que cuando empecé a caminar apreté la mandíbula y ¡súsh!, todo se deshizo tan fácil.
pero lo lindo es que seguro que el chico nerd encontró el amor. no el chico nerd que aparece en la foto vestido de travesti, sino que el que es mi compañero en algunas clases, que es muy simpático. en exceso simpático, concordamos con lala, es quizás esa simpatía que después de unas horas -o unos minutos- puede volverse insoportable. pero en una de ésas no es ese tipo de simpatía porque hay unos pocos elegidos que tienen algo que hace que los excesos no importen o no se noten tanto.
cuestión que hoy llegó tarde a la clase de historia y las aulas son con ventanas y antes de entrar golpeó el vidrio al lado de donde estaba una chica, que también es nerd y también es simpática, y el chico golpeó la ventana con un poco de violencia por torpe, como tenía que hacerlo, y entró, saludó sonriente a la chica y se sentó al lado. la verdad es que no soy muy perspicaz en estas cosas, pero para mí que él le va a confesar su amor o la va a invitar a algún lado y será la secundaria de nuevo, como últimamente va sucediendo en el limbo limba. sería una linda historia, serían una linda pareja. qué lindo que se quieran.
y tengo en mente -y en papel, en borrador- otra historia, pero no es mucho de amor, es más bien el juego de jugar a lo que hubiera sido interesante que pasara, y hay en el medio dos copas de vino con vino y dos personas que toman vino y se interesan y el final es como en elige tu propia aventura, con muchas opciones y posibilidades, aunque, debo advertir, todas te llevan a la misma página.

25.5.08

capítulo pi

- dónde metemos el cenicero..
entre el colchón tirado en el piso y las dos sillas norita pone una lata de atún abierta y sin atún, llena de cenizas y envoltorios de caramelos. se sientan los tres y no hablan. es tan cómodo a veces.
ese silencio
flor se sonríe al mismo tiempo que oliver, ninguno de los dos se da cuenta. norita no los ve ni sonríe, escucha la música, las ondas que la obligan a barrer la realidad, a reemplazarla.
una barrera que acaba de desintegrarse
por eso las sonrisas, se dan cuenta de que ese espacio es el indicado, que ese ambiente es el mejor. dos coinciden en el gesto. dos son partícipes de una coreografía que la tercera ignora, baila otros pasos con otro ritmo en otro escenario, su telón se va cerrando, vuelve y se da cuenta de que hay que irse.
- me voy.
oliver la mira con cara seria. cara de susto, de carcajada dolorosa.
nos va a dejar solos
norita se despide y parte. ellos se quedan solos.
- Oliver. tenés nombre raro, oliver.
- tengo nombre raro, flor. condenas de herencia, como si con el apellido y los genes no alcanzara. vos tenés nombre lindo.
cara roja. ¿tendré la cara enrojecida ahora?
-
nombre típico. conozco a otras diez florencias. somos plaga. como escorpio.
- escorpio.. ¿creés en el horóscopo?
- sí, qué sé yo, a veces le pegan. en lo de las personalidades también.
- para mí que es todo casualidad. ponen cosas generales para que uno crea que en serio saben de qué hablan.
- pero que sean causalidades ya es algo interesante, ¿no te parece? por más mínimas que sean llaman la atención. viene a ser algo así como eso de conocer a alguien y de pronto notar que tenés un amigo en común o un conocido o algo. es divertido, da la sensación de que hay una red que nos conecta a todos.
- a norita le encantan esas cosas. las conexiones entre las personas, los encuentros accidentales, leer un libro y que pasen cosas parecidas afuera.. siempre me muestra algún párrafo y me dice "¿ves? ¿ves? ¡justo ayer me pasó CASI lo mismo!"
- ¡ja! qué gracioso, sentí algo así cuando te crucé la semana pasada. había visto una película donde reflejaban muy bien toda la química entre las personas, parecía que se podían tocar las tensiones y esas cosas. y dos personas se encontraban en la calle y se saludaban y se quedaban medio en silencio, como cuando nos vimos esa vez, que era..
- sí, un silencio cómodo.
como ahora, casi
- claro.
entonces se empieza a formar de a poco pero perceptible. el silencio se estira y tolera el paso de toda una canción. después se pone turbio, se agita. los dos se miran al mismo tiempo, el mutismo funciona como un imán, se van acercando. esta vez los dos están en el mismo nivel. esta vez es como si hubieran decidido que nadie va a cuestionar a nadie. el misterio, el encanto y la necesidad de controlar la situación desaparecen y flor y oliver se besan y la música sigue y oliver piensa que le gusta ese tipo de silencio y flor piensa que seguro que él es de escorpio.

un hilo de frío corta su cuello a pesar de la bufanda. la posibilidad de sentir a las personas, piensa. de notar que hay algo que cambia en el aire y el tacto suficiente como para huir cuando corresponde. la duda de si los lazos harán que cualquier tirón de piolín allá lejos la sacuda o tironee. tiene que sentirlo, piensa.
después de media hora llega el colectivo. tuvo una suerte promedio. se sienta y saca un libro de su morral, abre donde tenía marcado y encuentra el párrafo interrumpido. lee y se olvida por un rato hasta que de golpe, un golpe. alza los ojos y las pupilas se reducen por exposición repentina a las luces fuertes del cartel de un supermercado gigante.
norita se acomoda en el asiento.
pum
sintió algo.
algo debe haber pasado.




(escribir para escribir
para sacármelo de adentro
después la historia y la redacción
eso es otra cosa
ya voy a aprender
ya)

14.4.08

tarde piaste

- ¿y vos qué hacés?

- ¿yo? yo juego el juego. corro, río, me caigo y me levanto. intento algunas cosas, dejo otras de lado.

- ¿te alcanza con eso?

- con eso me sobra. ¿y vos? no es que lo pregunte porque realmente me interesa; de hecho lo hago porque sé que vos preguntaste para después poder contarme. esa cadena de preguntas y respuestas que implica una conversación casual.

- yo fluyo, como dice miller. estoy loco, como a kerouac le gustaba la gente. digo sólo lo necesario para mantener el misterio de los personajes de cortázar. y claro, resplandezco de cortesía, brillo de ingenio, y tal vez mi sinceridad puede resultar chocante, o a lo sumo un grosero gesto de soberbia. pero te digo la verdad verdadera, y es que todo esto soy yo. como entiendo el mecanismo de la comunicación te pregunté antes sólo para dar pie a mi explicación.

- un personaje completo.

- no. en realidad me faltó contarte los errores. ¿pero cómo alguien que corre, ríe, se levanta y se cae va a querer escuchar eso?

- bien formulado. de todas formas, me interesa. lo que más me gusta de la gente es esos flashbacks que tienen de vez en cuando, cosas que uno no sabía y de las que se va enterando de a poco.

- yo puedo hacer eso.

- no, no podés. al menos no ahora. vos ahora sos todo lo que dijiste y me es imposible pensarte como alguien con deslices y equivocaciones y recuerdos de la infancia y la adolescencia y otras personas a tu alrededor. acabás de construirte un halo de impermeabilidad. sos deseable e inaccesible, y yo soy de esas personas que consideran que lo imposible es realmente imposible, así que no me queda más opción que alejarme inventando alguna historia sobre tu pasado desconocido.

- pero puedo contarte.

- pero vas a arruinarlo todo. mejor quedate acá y yo me voy yendo. y resplandecé, que bien te sale.